Creo que el mayor problema político de Colombia es que cada elección termina pareciéndose más a una pelea de barras bravas que a una discusión sobre el país. Por eso dejé de opinar de política acá, cuando los petristas me atacaban durante su alcaldía.
Les confieso que recuerdo con nostalgia cuando uno salía a votar como con alegría o motivación, y no con angustia como fue hace cuatro años y como creo que será el domingo. Ojalá me equivoque.
En fin, empecemos.
No voto por Cepeda, sencillamente porque creo que es lo peor que le podría pasar a Colombia. Así como hace 4 años yo afirmaba que lo peor que le podía pasar era Petro y, tristemente, creo que me está dando la razón.
No me cabe en la cabeza que la gente votara por Petro luego de ser tan mal alcalde, pero bueno, así son las cosas. Supongo que solo lo podíamos saber los que vivimos en Bogotá. Entendible.
Cepeda no tiene ninguna propuesta sensata para Colombia. Son propuestas llenas de lugares comunes, frases rancias, discursos que encajaban en la Colombia de los años 70. Sus propuestas claramente buscan seguir por el camino que ya nos trajo Petro, pero aún más radical: Que las guerrillas se sigan fortaleciendo, que la corrupción se siga apoderando del país, que la deuda siga creciendo, que nos sigan quitando nuestro dinero para quedárselo ellos, o gastarlo en sus familiares y amigos.
Quien crea que no será así necesita ver más noticieros serios y salir un poquito de su ideología, ponerle un poquito de objetividad.
Pero no pretendo convencer a ningún petrista/cepedista. Está claro que a ese sector lo que menos le interesa son los números, los hechos y argumentos. Para ellos lo único que “sirve” es el desorden, la protesta, el grafiti y (válgame Dios) que a los “ricos” les vaya mal.
Ellos celebran que a los bancos les vaya mal aunque eso signifique que al país también. Puro resentimiento. Es como si al bartender del crucero le alegrara que el barco se esté hundiendo porque el jefe de máquinas gana más que él.
Son tan incoherentes (para no usar adjetivos más fuertes pero más precisos) que grafitean un local de Juan Valdez diciendo “multinacionales fuera del país”. ¿De dónde coños creen que es la empresa? ¿Israel? En fin. No se les puede pedir mucha neurona. La coherencia los persigue pero ellos corren más rápido.
Tampoco votaré por Paloma, que al principio me parecía una buena opción, pero se me fue saliendo del llavero por varias razones. Les daré la que más me desanimó.
Estar aliada con los partidos políticos tradicionales. Los de siempre. Los corruptos de toda la vida, los que están en el congreso y que no tienen el más mínimo interés de que a Colombia le vaya bien. Lo único que les importa es que a ELLOS les vaya bien.
No sé ustedes, pero yo estoy mamado de esa clase política.
Paloma, al aliarse con los partidos, o a los políticos de siempre, les va a deber favores y los tendrá que pagar, es lo más natural.
Creo que es precisamente por eso que titubeó tanto cuando le preguntaron si extraditaría a Petro. Y eso, personalmente, me parece imperdonable.
Ojo, no estoy diciendo que debería extraditar a alguien porque sí, porque es de la oposición. La pregunta hablaba del escenario en que todas las instancias aprobaron dicha extradición, tras comprobarse delitos, y solo faltaría la firma de ella como presidente.
Discúlpenme por mi pensamiento de ultra derecha pero, para mí, si alguien comete crímenes, debe pagarlos. Sea mi amigo, sea familiar, sea quien sea. Y ahí siento que Paloma no lo haría, precisamente porque debe favores políticos. Y no hablo solo de Petro, sino de cualquiera que haya cometido delitos.
En algún momento incluso escuché que estaba en conversaciones con Armando Benedetti, que ya me parecería la tapa del descaro.
Así que sí, votaré por De la Espriella.
Me gusta que no sea un político de los de siempre. Que no venga debiéndole favores a nadie de la clase política.
Me gusta que es un tipo que se le para duro a la criminalidad, y que no se pondría con pendejadas frente al que los cometa. Siento que Colombia en este momento necesita mano dura, no tanta permisividad con los vándalos, mucho menos con las guerrillas y grupos fuera de la ley.
Me gusta que es un tipo que entiende que el sector privado es el que produce, pero respeta lo público.
Me gusta que pone primero el bien común, pero respeta la individualidad y el derecho a expresarla.
Me gusta (quizás es lo que más me gusta) que haya escogido como vicepresidente a un tipo tan preparado y tan inteligente. Una buena amiga, que pensaba votar por Paloma, tuvo la oportunidad de escucharlo en un evento y salió convencida de cambiar su voto.
Jose Manuel Restrepo es un tipo preparadísimo, y su calma y sensatez aterrizan mucho el ímpetu de Abelardo. Creo que es una gran combinación.
Me gusta que De la Espriella no busca el protagonismo y se lo da cada que puede a su vicepresidente. Reconoce que no se las sabe todas y que para eso está Restrepo. Eso es algo que jamás vimos hacer a un ególatra como Petro. Ni pasaría con Cepeda (y su pésima fórmula vicepresidencial, que es aún peor que Francia Marquez).
Me llama mucho la atención que el movimiento de Abelardo, sin maquinaria política, haya crecido tanto. Eso me llena de esperanza. No pensé que una persona independiente, sin partidos políticos detrás, lograra tanto respaldo. No esperaba ver estadios llenos, o tanta gente en Barranquilla. No esperaba caravanas con decenas de carros pitando a su favor como pasó el sábado.
Eso demuestra que los que estamos mamados de la politiquería somos más y por fin se está notando. Siento que hace 4 años no nos atrevimos a decirlo en público porque “estaba mal”. Porque nos tenían asustados con la primera línea.
Aún recuerdo el miedo y la desazón que sentí cuando salía por el barrio y veía bancos y locales con tablas tapando sus vitrinas, para que los vándalos no las rompieran, o para tapar las que ya rompieron. Todo lleno de grafitis y “protesta social”.
Por eso quisiera que Abelardo gane en primera vuelta, así se acaba la incertidumbre y, de paso, el país se ahorra un cojonal de plata en la segunda.
Eso sí, preparémonos para el mal llamado “Estallido social” que impulsarán Petro y todos sus secuaces. Estoy absolutamente convencido de que, convocados por Petro, sus fanáticos saldrán a la calle a quemar cosas, romper vidrios, bloquear Transmilenio, llenar de grafitis la ciudad. Aunque eso perjudique a los ciudadanos que dicen defender.
Por eso hoy, luego de muchos años, me animo a opinar de política otra vez.
Por eso les pido a los que están mamados de la politiquería que se manifiesten. Que hablen duro. Que se expresen sin temor.
Que los que estamos mamados de que los seguidores de Petro incendien el país, de que los guerrilleros hagan lo que quieran y controlen zonas completas del país, lo digamos abiertamente. Ya no más desorden, ya no más corrupción.
Y sobre todo, salgamos a votar.
PD: Esta es mi opinión, mis argumentos.
Como siempre, bienvenidos todos los comentarios, pero si va a opinar, por favor hágalo con respeto y con argumentos. Debatimos, pero con altura.

