Hace unos días tuve una llamada de diagnóstico.
Como las llamadas de diagnóstico que suelo tener con las personas que están interesadas en mis servicios.
Pues resulta que Marcela (nombre cambiado porque ajá) trabajaba en una empresa de esas que conoce todo el mundo. Hasta sindicato debe tener.
La empresa, no ella.
El sueño de cualquier persona mayor de 40 años, que consiguió trabajo desde joven en una empresa muy reconocida y estable.
Ella se hallaba ahí “para toda la vida”.
Y como suele pasar en esos casos, cuando duras mucho en una empresa, Marcela fue ascendiendo y se fue especializando en un área muy específica de la industria.
Llegó a gerente de su departamento a nivel nacional.
¿Qué más se le puede pedir a la vida?
Ya estaba haciendo planes para cuando se pensionara. Le faltaban unos 4 años.
Hasta que un buen día, como suele pasar en esos casos, la despidieron. A ella y a 3 gerentes más.

La empresa a la que le dedicó media vida, por la que, como suele pasar, dejó de ir a cumpleaños y reuniones familiares, por la que sacrificó varias cosas menores y mayores, la despidió un día. Así, sin asco. Sin mirar atrás.
Se imaginarán la desilusión de Marcela.
Como decimos en Colombia, le dio tusa. Tusa laboral.
Como suele pasar, se especializó tanto que es muy difícil conseguir empleo en esa área. Su experiencia es muuuuuuy muy valiosa, pero ninguna empresa necesita a alguien como ella. Ya lo tienen, o no es algo que hagan. Simple.
Así que la única manera de emplearse es empezar de nuevo, desde mucho más abajo, con un salario mucho más bajo.
Y pues no.
Marcela se quedó sin piso, sin saber qué hacer.
Y así fue que me escribió la semana pasada y tuvimos nuestra llamada, para empezar a trabajar en su Marca Personal y encontrar fuentes distintas de ingresos.
¡Y lo tiene todo!
Tiene mucha experiencia, mucho conocimiento, por el que muchos pagarían. Pero hay que mostrarse y dejar de ser el tesoro más escondido del planeta.
Creo que sería una gran conferencista y tallerista.
Ojalá hubiese empezar antes a trabajar en su Marca Personal.
Pero lo más curioso de todo esto, es que tres días después tuve otra llamada similar.
Camilo (también cambié el nombre porque ajá) me pareció pilísimo. Cuando me contó su historia, me dio risa interna, porque es muy muy parecida a la de Marcela:
Concentrado en su trabajo, dándola toda en su empresa. Hasta que llegó pandemia y lo despidieron.
Con su segundo hijo en camino.
Me buscó porque no quiere que le vuelva a pasar, y quiere empezar a construir su Marca Personal.
No quiere ser independiente, le parece bien seguir siendo empleado, y es bonito y está bien.
Pero no quiere depender de un salario, o de que cualquier día lo despidan sin previo aviso.
Que no solo es bonito sino que es muy inteligente.
Seguro conoces a alguien a quien le pasó, quizás te pasó a ti, quizás temes que te pase.
Es que esa historia es supremamente común.
Tanto que, me vine a enterar el viernes hablando con mi amiga Rocito (ese nombre no lo cambié porque no ajá), que a otro amigo de la U le pasó lo mismo. Trabajaba en un banco hasta que ya no trabajaba en un banco.
Lo salieron.
Es que “lo echaron” suena feo.
No sé qué será de la vida de mi amigo en este momento. Pero sé que tanto Marcela como Camilo van a trabajar en sus Marcas Personales.
Sabia decisión.
Algo que los ha frenado a ambos es el temor a fallar, a exponerse, en fin. Eso también es súper común, pero tiene cura.
Tiene tratamiento.

Acá le puedes poner voz de locutor de comercial:
– ¿Llevas mucho tiempo en tu empresa y si te despidieran no sabrías qué hacer? (Sí señoooor).
– ¿Te has especializado tanto en tu área que no crees que conseguirías empleo fácilmente? (Sí señoooor).
– ¿Has pensado trabajar en ti, para no depender de un salario? (Sí señoooor).
– ¿Te da miedo publicar en redes sociales “lo que no es”? (Sí señoooor).
Para ti llegó Like A Pro (laicapró, para los que no hablen inglés).
El programa de asesorías que te permitirá superar todos esos bloqueos mentales y no tan mentales.
En sus presentaciones de 2, 3 y 4 mililitros.
Mentira, pongámonos serios. No son mililitros sino meses.
Mira.
Trabajar en ti jamás será tiempo perdido. Lo que aprendes no te lo quita nadie.
Y si luego puedes explotar eso que sabes, construir tu Marca Personal alrededor de eso, te vuelves imparable.
Independiente. Macho alfa, mujer empoderada. Te bajas la luna solo.
Te pones tú tu salario.
Porque lo mínimo que ganas es cero, pero lo máximo no tiene techo.
Pueden ser cinco, diez, veinte mil dólares al mes.
Te dejo el enlace a un formulario que llenas en menos de 3 minutos.
Y yo te contacto de vuelta para que programemos una llamada en la que te hago un diagnóstico y te dejo varios consejos para que apliques ya.
Y te cuento cómo trabajo y lo que puedo hacer por ti. Si te gusta, trabajamos juntos.
Ojo, solo recibo 4 clientes nuevos al mes. Así que es bueno que vayas pensándolo de una vez, cosa que asegures tu cupo.
Para mayo ya tengo 2 confirmados.
Pilas pues.
Ahí te la dejo.
Omar Gamboa.
PD1: Si no te has suscrito a los Marmogramas, acá lo puedes hacer.
PD2: Tengo una comunidad de productividad, llamada Time Hackers. Por ser tú, NAME, tienes un mes de prueba gratuita, con el código LIKEAPRO
PD3: Aprende algo nuevo todos los días. Así sea a cómo cortar la cebolla sin llorar. Eso llena de satisfacción. Lo de aprender. Lo de la cebolla desllena de lágrimas.
